Periódico El Comercio – 03/02/2015

De la figuración poética al tabú pintado en verso

Tabú o Terapia

“Tabú o Terapia” (Zetta)

“Tabú o Terapia” 2014

“Tabú o Terapia” Prensa

Un mismo tronco para otro paisaje

La Nueva España

De tal palo…

De tal palo…

AD -ARCHITECTURAL DIGEST

PORTADA ENERO 2012

El Comercio

El comercio

El artista Nuria Formentí se empleó a fondo ayer en Oviedo para hablar de una de sus obras artísticas. Lo hizo en el Hotel Regente, con una charla para presentar ‘Crónica de una obra anunciada’, que estuvo expuesta en la sede de la ONU hasta el pasado mes de marzo y que era un homenaje al escritor Gabriel García Márquez.

El comercio

Bajo la mirada de 153 países

23.01.10 – 03:10 –

PACHÉ MERAYO
Nuria Formertí ha sido seleccionada para exponer su obra en la OMC
Meses atrás puso fondo pictórico a la biografía de García Márquez y ahora sus cuadros viajan a Ginebra
Cerca del mar, en su estudio de la calle que recuerda al primer jovellanista confeso (Julio Somoza), unos cuadros apilan recuerdos de Colombia y otros buscan destino en los colores perdidos de Puerto Príncipe. Todos, como la morada, son de Nuria Formentí y todos, los que rezuman memoria de la Barranquilla y los que quieren rendir tributo al dolor de Haití, se reunirán dentro de unos días fuera de casa para colocarse en mitad del mundo, bajo la mirada de 153 países, en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra.
Es la próxima parada de la pintora gijonesa, que aún mantiene caliente su éxito en el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias, que tuvo, después, el honor de ser escenario de la presentación de la biografía de Gabriel García Márquez, en la mítica Cueva, donde crecieron las inquietudes literarias del propio Gabo y de muchos otros intelectuales. Y es que Formentí ha sido seleccionada, tras ganar un concurso internacional, para exponer en la segunda ciudad más grande de Suiza a partir del 22 de febrero.
«Creía que era imposible ganar. Sobre todo por su magnitud, pero…», dice aún incrédula la pintora, cuya agenda está tan ocupada que a la OMC acudirá con dos colecciones de obra.
La primera de ellas, homenaje a los terribles sucesos de Haití y a las mujeres del trópico, a las que Nuria ya ha dedicado su paleta en otras ocasiones, deberá viajar a Gijón antes del 5 de marzo, fecha ya comprometida con la sala Van Dyck, a cuya nómina de artistas jóvenes pertenece.
Como su cita suiza no se clausura hasta mediados de marzo, la pintora deberá sustituir esas pinturas por otras de modo que serán dos exposiciones por el cartel de una.
La segunda será su serie ‘Crónica de una muerte anunciada’, con la que pone color al magnífico libro de García Márquez, que está en su imaginario vital desde siempre. Con ella despedirá su participación en la OMC que quedará, sin embargo, para siempre en un libro catálogo que ya prepara la directora de Van Dyck para promocionar su escaparate en el mundo.

Colores para un verbo EL COMERCIO

Colores para un verbo

La pintora gijonesa Nuria Formentí expondrá en la famosa Cueva de la Barranquilla para presentar la biografía autorizada de García Márquez

22.10.09 –

PACHÉ MERAYO
Cuando era pequeña Nuria Formentí vivia en Colombia, muy cerca de Gabriel García Márquez, al que frecuentaban sus padres. Un buen día, hace 22 años, el mismísimo escritor la invitó a participar en la película que Francesco Rosi rodaba sobre la más famosa de sus novelas, ‘Crónica de una muerte anunciada’. Tenía sólo 16 años y no se lo permitieron. Su padre, asturiano como ella, que nació en Gijón en 1971, sí participó en el rodaje. Transcurridos los años, Nuria, que se ha convertido en una pintora aplaudida, alumna aventajada tiempo atrás de Antonio López, al que conoció en el taller de AlNorte (la Semana Nacional de Arte Contemporáneo de El COMERCIO-LA VOZ DE AVILÉS), no ha olvidado «aquel sueño roto». Todo lo contrario, el recuerdo ha crecido tanto dentro de ella que ha acabado saliendo por sus pinceles. El resultado es una colección de obra titulada como su novela favorita. Hasta hace unos días se dejaba contemplar en el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias (Colombia).
Ahora viajará a La Cueva, legendario local de la Barranquilla que vio crecer las inquietudes literarias del mismísimo Gabo y de otros intelectuales. Consagrada como Bien Cultural de la Nación, sede de una fundación comprometida con la creación y la cultura, ha invitado a la artista gijonesa para añadir color al verbo que sonará el próximo día 4 bajo su techo. No será el de García Márquez, sino el de su biógrafo oficial, el profesor inglés Gerald Martin, que presentará esa tarde de noviembre la vida y obra del Premio Nobel encerrada en un libro.
A la cita, que tiene emocionada a Nuria para la que la sola asociación de ideas entre sus pinturas y las palabras de García Márquez es un enorme regalo, no acudirán todas las obras que se expusieron en Cartagena de Indias. «Serán algunas menos».
Eso sí todas estarán envolviendo la presentación de la biografía de Gabo, acto que se espera tendrá repercusión internacional y que, como dice la pintora, «dará la vuelta al mundo con mis cuadros componiendo el escenario».
Pero no es eso lo que más preocupa a Nuria Formentí, que en esta serie ha recuperado la magia del rodaje de la película, junto con la de la novela, convirtiéndose ella misma, como un autorretrato, en el personaje que quiso ser y no pudo.
Lo que realmente ocupa sus desvelos de creadora es su obra, que responde, dice, a un acto de «terapia entre alma y cabeza», un acto que juega a conciliar equilibrios y dominios, para, finalmente, narrar un universo que en su caso tiene, evidentemente, mucho de literario.

LA LUZ, EL COLOR Y EL CALOR

NURIA FORMENTÍ PINTORA
18.12.10

La luz, el color y el calor

Vivió su adolescencia y primera juventud en Cartagena de Indias, donde conoció la fuerza del rojo y a García Márquez. Nunca ha dejado de viajar y hoy, que las salas de la ONU han abierto las puertas a su obra de tonos encendidos, pinta en Gijón, junto a la playa
Hace frío en este mes de diciembre que pone rostros ateridos a la altura de la escalera 2 de la playa de San Lorenzo. El viento corta las mejillas y penetra entre las callejuelas que circundan la plaza Mayor. Por allí está el estudio de la pintora Nuria Formentí (Gijón, 1971), nacida en esta misma geografía urbana, aunque a los nueve años emprendiera vuelo junto a su familia a Cartagena de Indias (Colombia), donde permaneció -viajando y viajando a otros lugares- hasta los diecinueve años. Gijón, Cartagena de Indias, Miami, Panamá, Inglaterra, Madrid, Fuerteventura… Un itinerario incesante, que la ha devuelto a Asturias hace algo menos de una década, pero que no le ha cortado las alas, pues afirma que «aún no he descubierto el horizonte». Hace frío, decíamos. Y, sin embargo, una vez cruzado el dintel del pequeño espacio en el que Nuria cumple jornadas pictóricas, desde primera hora de la mañana hasta el crepúsculo, cobran vida, mirando los lienzos que se reparten por las paredes, el color y el calor caribeño que identifican una de sus tendencias creativas. A partir del 23 de diciembre, su obra recorrerá la comunidad asturiana de la mano de Cajastur, bajo un epígrafe: ‘Re-conociéndome’, y tres etapas de la misma: ‘Mundo Caribe’, ‘Crónica de una obra anunciada’ (selección de exposiciones que ya han gozado de la admiración del público en ambos lados del océano Atlántico) y los cuadros inéditos que ahora culmina con el título de ‘Las mujeres que leen son peligrosas o están en peligro’. En uno de estos últimos cuadros, se puede leer, ilustrando la pintura realista de colores vivos: «Y al final, llegaste y el mar se paró…». ¿Qué es el mar para quien vive una navegación perpetua? «Es una necesidad», responde como quien medita en voz alta, «un buen aliado. Me ayuda mucho, en el momento de pensar, para aislarme… Me produce paz, melancolía, nostalgia… En casi todos los sitios que viví, había mar».
Sobre el tabique en el que se sitúa la mesa de trabajo con el ordenador, varias reproducciones de Frida Kahlo, «una de mis pasiones». Y a su vera, ex-votos mexicanos pintados en hoja de lata. «Soy creyente», admite, aunque también lleva en la muñeca pulseras brasileñas de la buena suerte, que son otro modo de creer. Y en la trastienda que conduce a un altillo, una pequeña biblioteca que incorpora biografías y libros de Andy Warhol, Enrique Grau, Úrculo, Alejandro Obregón… En los dos posteriores, hay que detenerse. «A Alejandro lo conocí en Cartagena de Indias. Era amigo de Picasso y tenía una personalidad arrolladora. Cada día con él, era una obra teatral, se subía a las mesas para recitar poesías y la energía de su pintura era bárbara». Fue quien la encauzó en sus primeros pasos. «De Úrculo, aprendí el color». Y ese recuerdo, la transporta a la reflexión: «Mantengo una lucha intensa con el color. Intento deshacerme de él, pero no puedo. No sé si no soy capaz o si nos llevamos demasiado bien. Al final, siempre aparece un rojo cadmio, un prusia, un amarillo, un magenta…».
De reflexión en reflexión, confiesa que «la luz me afecta mucho, y eso se advirtió en mi obra cuando regresé a Asturias, se hizo más triste. Tuve que recuperar el color (la luz caribeña) a través de la memoria. Aunque también me invento los mundos que pinto». Inventar mundos, escribirlos, pintarlos. ¿Una imagen vale más que mil palabras? «Yo no lo creo», sopesa, «pienso que de las palabras también pueden surgir miles de imágenes». Y ahí extiende las alas hacia todas las artes, «porque cualesquiera de sus ramas te permiten soñar». Musicalmente, opta por los cantautores para que la acompañen en las horas que el pincel va configurando formas y luces, «Sabina, Quique González, Serrat…». Definitivamente, ¿por qué pinta? Ha dejado la explicación precisa en su blog de mensajes, al que nos remite: «Pinto por no callar, por escapar del ruido común, sonidos conocidos y que se repiten como goteo. / Pinto por buscar, y quizá algún día encontrarme…/ Pinto por necesidad de sentirme cerca de la materia, y hacerla mía. / Pinto porque me gusta el baile, y cada vez que empiezo un nuevo cuadro no sé si será tango, vals, flamenco, o bolero. / Pinto porque busco lo estético en todo lo que me rodea, y como no abunda, en las telas llega a estar presente. / Pinto por plasmar instantes y que permanezcan retenidos en el tiempo, y eso a mi me da paz. / Pinto porque el pincel en la tela me obedece. / Pinto porque según en qué momento de mi vida, este oficio ha sido mi mejor psicólogo. / Pinto por deshacerme de pasados y crear futuros. / Pinto porque no sabría vivir sin hacerlo. / Y tú… ¿por qué miras al mar?». La singladura desembarcó el año pasado en las orillas de una de las novelas que Gabriel García Márquez ha legado a la historia de la literatura, y el oleaje cromático se convirtió en ‘Crónica de una obra anunciada’. El hermano del autor, Jaime García Márquez, le remitió su opinión al respecto, que acompañará la exposición itinerante que arranca el 23 de diciembre. Escogemos dos párrafos: «Si hay algo explícito en la obra de mi hermano es la clarividencia, que se asoma también en la obra de Nuria en el cuadro de ‘La espera de los hombres que departen’.
En ellos hay decisión y afuera, bajo esa luz de azul y plata está la muerte (…). Esta es una forma decente y esplendorosa de representar y reflexionar nuestras más deleznables conductas. La obra de Nuria, acaballada sobre otra obra magnifica, nos remite hasta ese instante fatal, y nos presenta la violencia y el dolor que ella produce como un tema de reflexión. Es la actitud del arte ante la vida». Los salones de la ONU, en Ginebra, han sido este año 2010 puerto y puerta abierta a la cálida obra de Nuria Formentí, que nunca abandona la proa. Al salir de su estudio, vuelta a las calles gijonesas como un espía afortunado que en vez de surgir del frío, viniera del sol del arte.

LA VOZ DE AVILES

La pintora gijonesa Nuria Formentí inaugurará el día 28 de enero su serie pictórica ‘Re-conociéndome’ en la sala cultural de Cajastur. Se trata de una muestra itinerante que ha pasado ya por la ciudad de Mieres y que se podrá ver también en Gijón y Oviedo.
Nuria Formentí es una pintora autodidacta que ya de niña despuntaba en esta materia. No obstante, su carrera como artista no comenzó hasta el año 1999, cuando realizó su primera exposición. Desde entonces ha cosechado varios éxitos, como la exposición que protagonizó en la sede de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra, un espacio en el que todavía se puede contemplar un mural que lleva su firma.
La exposición que mostrará en la sala cultural Cajastur es el compendio de un proceso de reflexión tras una estancia en El Caribe, de donde dice haber regresado «cargada de colores, luces, versos y olores tropicales». Fruto de esa influencia y de un periodo en el que ha vuelto a revisar sus formas de trabajar y de entenderse a sí misma, llega esta exposición que estará abierta hasta el 26 de febrero.

El comercio

Nuria Formentí, que aún mantiene su particular diálogo con las paredes de la ONU, donde expone hasta el día 7 de enero un homenaje al muralista catalán José María Sert, cumple estos días su cita con Asturias. Ayer abría las puertas a una exposición en Cajastur, en la sala del Centro Cultural Jerónimo Ibrán, de Mieres, donde su particular mundo pictórico podrá ser contemplado hasta el día 22 de enero. Pero esa no será jornada de despedida, sino de inicio de un periplo por Asturias, ya que la muestra iniciar por los centros culturales de Cajastur una itinerancia que la llevará a Avilés, al Centro Alfonso VII 2 (del 28 de enero y hasta el 26 de febrero) y la Muralla Romana, de Gijón (desde el 3 de marzo hasta al 2 de abril). Finalmente la exposición, que, en realidad, resume toda su trayectoria creativa, recalará con en la sala de exposiciones de FADE, en Oviedo (del 6 al 29 de abril).
La colección que pasará por todos esos escenario se presenta bajo el título ‘Re-conociéndome’ y suma tres etapas. La primera es ‘Mundo Caribe’ y que representa sus comienzos; la segunda ‘Crónica de una obra anunciada’ y es un tributo pictórico a García Márquez al que conoce personalmente y que ha puesto alma en muchas de sus pinturas. La tercera la conforman sus últimos lienzos, reunidos bajo el elocuente título ‘Las mujeres que leen son peligrosas o están en peligro’.

EUROPAPRESS

ASTURIAS

Cajastur organiza ‘Re-conociéndome’, una exposición de Nuria Formentí que empieza en Mieres e itinerará por Asturias

 

Cajastur organiza ‘Re-conociéndome’, una exposición de la gijonesa Nuria Formentí que empieza este miércoles en Mieres e itinerará por los centros y salas culturales de la entidad en Asturias hasta el 29 de abril de 2011.

Para Formentí pintar es “un acontecimiento sin final y una búsqueda incansable” y una pincelada representa “la unidad de todos los instantes”. Así, insiste en que en sus obras se refleja “todo su pasado, sus miedos, sus angustias, sus verdades, sus alegrías o sus esperanzas”.

La autora de la muestra subraya que se ‘re-conoce’ en esta exposición, que algunas de esas temáticas que reflejan sus cuadros seguirán formando parte de ella hasta que pueda olvidarlas y que de otras ya se ha desembarazado.

La exposición podrá visitarse en el Centro Centro Cultural Cajastur Jerónimo Ibrán 10 de Mieres hasta el 22 de enero, más tarde en la Sala Cultural Cajastur Alfonso VII 2 de Avilés desde el 28 de enero hasta el 26 de febrero, después viajará all centro cultural Cajastur Muralla Romana de Gijón, donde podrá disfrutarse desde el 3 de marzo hasta  al 2 de abril, y finalizará en la sala de exposiciones de FADE en Oviedo donde permanecerá del 6 al 29 de abril. El horario de apertura al público en todas las salas será de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 horas.

NURIA FORMENTI LA VOZ DE ASTURIAS

CULTURA/ESPECTÁCULOS

Expuesta ante la OMC

REPORTAJE.Un concurso internacional selecciona a la pintora gijonesa Nuria Formentí para mostrar su obra en la sede de Ginebra.

28/01/2010 04:14 / BLANCA M. GARCIA


(FOTO:)

 

Se considera una “adicta” a las novelas de Gabriel García Márquez, ha pasado una década de su vida en Cartagena de Indias, y ahora, mientras busca hueco para plasmar esas experiencias en una paleta que cabalga entre el Realismo y el Pop Art, acaba de recibir una de sus mejores oportunidades. La pintora Nuria Formentí (Gijón, 1971), que creció bajó la influencia del artista Alejandro Obregón y forma parte de la nómina de promesas de la sala Van Dyck, ha sido la única creadora seleccionada en un concurso internacional cuyo objetivo era exponer su obra en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra (Suiza).

Hasta allí viajarán dos exposiciones bajo la firma Formentí entre el 22 de febrero y el 13 de marzo. La primera, titulada Caribe, color y dolor , abarcará 17 piezas de gran formato realizadas en acrílico sobre lienzo. En ellas, la gijonesa incluirá instantes del día a día de las gentes del Caribe, como escenas de sus palenqueras y pescadores, además de “algún rostro” que refleje la tragedia ocurrida en Haití y en cuyos retratos trabaja en la actualidad. Hacia el 2 de marzo, Formentí descolgará Caribe, color y dolor para trasladar sus obras a Gijón, donde la galería Van Dyck tiene previsto incluir a la asturiana en una de sus tradicionales muestras sobre Jóvenes valores del arte contemporáneo , que se podrá visitar entre el 5 de marzo y el 3 de abril.

La segunda serie de Nuria Formentí que se expondrá en la OMC hasta el 13 de marzo será Crónica de una muerte anunciada . La colección estará formada por unos 15 acrílicos inspirados tanto en la novela del mismo título de García Márquez como en la película que dirigió Francesco Rosi y en cuyo rodaje participó el propio padre de Formentí. Esta última fue colgada el año pasado en el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias, en Colombia, y en la Fundación La Cueva, a cuya presentación asistió, incluso, el biógrafo de Gabo, Gerard Martin.

Nuria Formentí explicó ayer que Van Dyck prepara ya un catálogo con las series de Ginebra, y se mostró entusiasmada con el proyecto. “Cuando uno expone, está expuesto. Los frutos los veré a la vuelta”, dijo.


Un recorrido por los mundos intimistas de NURIA FORMENTI

LA NUEVA ESPAÑA GIJON
Crítica de arte

Mujeres peligrosas

Un recorrido por los mundos intimistas de Nuria Formentí

Mujeres peligrosas

Mujeres peligrosas

JOSÉ A. SAMANIEGO Nuria Fomentí (Gijón, 1971) viene recorriendo mucho mundo desde muy pequeña. Ha pasado a lo largo de su vida temporadas en Miami, Inglaterra, Canarias, Suiza y Colombia. Fue en Cartagena de Indias donde se reconoció como pintora, empujada por la paleta y los ánimos que le dio el pintor Alejandro Obregón. Aquí hemos podido conocer alguno de sus trabajos en la Fundación Alvargonzález (1999) y la colectiva de jóvenes promesas de la galería Van Dyck de los años 2008 y 2010.

Esta de Cajastur ha permanecido desde diciembre en Mieres, Avilés y Gijón, para cerrar durante el mes de abril en FADE de Oviedo. Estamos ante una pequeña antología de su pintura. Los cuadros expuestos pertenecen a tres series. «Mundo Caribe», «Crónica de una obra anunciada» y «¿Las mujeres que leen son peligrosas? o están en peligro?».

«Mundo Caribe» recoge la tradición popular y fuertemente coloreada de los grandes muralistas mexicanos. Pero va más bien por el camino intimista de Frida Kahlo (Coyoacán, 1907-1954), elevando un canto festivo a la mujer en la vida cotidiana. Ha dejado atrás tanto el viejo empuje anticolonial como la melancolía sufriente de Oswaldo Guayasamín (Quito, 1919 – Baltimore, 1999). Le ha tocado vivir en su temprana juventud el reconocimiento del arte pop y siente afinidades con el pintor colombiano Enrique Grau (Panamá, 1920 – Bogotá, 2004) y el asturiano Eduardo Úrculo (Santurce, 1938 – Madrid, 2003). Las fechas de la muerte de estos pintores nos dicen cómo Nuria Formentí ha recibido una herencia, ha tomado cierto relevo. De modo que «Mundo Caribe» pinta mujeres de piel oscura, negras y mestizas, en el mercado o en labores de la casa, vestidas con amplios y coloristas ropajes, rodeadas de frutas, cacharros y enseres de colores vivos.

«Crónica de una obra anunciada» se inspira en el relato de Gabriel García Márquez (1981), escrita más de una década después de «Cien años de soledad» (1967). En el catálogo de Cajastur hay una carta de reconocimiento de su hermano Jaime García Márquez. La serie de Nuria Formentí se expuso en el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias (2009). El visitante ilustrado puede identificar a qué momentos del relato de García Márquez hacen referencia las cuatro obras de esta serie («La carta», «La duda», «La espera» y «La despedida»).

Luego van las siete mujeres peligrosas, siempre junto a libros, en formato impreso tradicional o en nuevas ediciones informáticas. La composición de estas obras es muy sencilla, con aire a cómic de Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997), aunque huye de los primeros planos, salvo en el autorretrato. También se distingue Nuria Formentí del pop clásico en ciertas referencias y homenajes a autores históricos, como Vermeer de Delft, que en su día pintaron a mujeres de la alta burguesía holandesa. Cultiva un suave claroscuro, aplica volumen a sus figuras, huye del color plano.

La serie toma título de los libros de Stefan Bollmann («Las mujeres que leen son peligrosas» y «Las mujeres que escriben también son peligrosas», Maeva, 2006), que están en el escaparate de la tienda del Museo Thyssen-Bornemisza, donde ahora mismo se expone «Heroínas», en sus capítulos de «Solas, Cariátides, Ménades, Atletas, Acorazadas y Amazonas». Los siguientes capítulos («Magas, Mártires, Místicas, Lectoras y Pintoras»), se expondrán en la Fundación Caja Madrid. Un cuadro de Nuria Formentí une la exposición de Cajastur con «Heroínas», la mujer que lee de pie y de frente, vestida de azul con grandes margaritas estampadas, que se inspira en la lectora de Gustav Adolf Henning. En la historia de la pintura hay cientos de cuadros de mujeres leyendo, de modo que el comisario de «Heroínas», Guillermo Solana, conservador jefe del Thyssen, ha realizado un loable trabajo sin quedarse calvo. (Ver en internet el blog «La lectura en la pintura», servido por «Marta mira alrededor», 2010. Y otros). Casi siempre la Virgen de las Anunciaciones está rezando sobre su libro: una mujer ante su destino. Pero mi más modesto ideal de lector es el Doncel de Sigüenza: «el codo apoya, quiebra la cintura y se sumerge en la eternidad de su lectura». (Lo leí en un soneto a sus pies).

La lectura es símbolo del puente cultural y formativo que están pasando y han de pasar las mujeres para ocupar puestos de prestigio y poder en las sociedades occidentales. Que ellas nacen hoy como subidas en un cohete y se empeñan con fuerza en alcanzar sus objetivos es algo que todo el mundo conoce y aprueba. Otra cosa es que esto suceda en todo el orbe terráqueo. Son pocos quienes saben lo difícil que es cambiar el mundo.

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Archivo de 18 mayo 2010

‘Crónica de una obra anunciada’

mayo 18, 2010

El Gran Hotel Regente fue escenario la semana pasada de la presentación que la pintora Nuria Formentí hizo de su serie artística ‘Crónica de una Obra Anunciada’, inspirada en la novela de Gabriel García Márquez, a quien conoció durante sus años de adolescencia en Colombia. Esta colección estuvo expuesta hasta el pasado mes de marzo en la sede de la ONU (Ginebra), y se compone de 13 pinturas que reflejan escenas del amor y la tragedia.

Durante el acto, organizado por Ágora21 los asistentes escucharon las palabras que el hermano del autor, Jaime García Márquez, dedicó a Nuria con motivo de esta presentación:

“Desde Cartagena me complace ver que la estela de la obra de mi hermano se mantiene viva, hecho que agradezco a esa institución de la insigne ciudad de Oviedo sede de los acreditados Premios Prícipe de Asturias.

He tenido la satisfación de ver y comentar con la pintora Nuria Formentí su Exposición en el Museo de Arte Moderno de Cartagena que bajo el título ‘Crónica de una Obra Anunciada’ presentó en Septiembre de 2009, donde sus cuadros se representan escenas de la obra literaria ‘Crónica de una Muerte Anunciada’. Allí en el museo nos recreamos comentando las circunstancias de cada escena en referencia a la película, a la obra literaria y a la realidad con lo que le dábamos más  dimensiones a esta obra, que de no haber sido por Gabo hubiera sido una simple noticia de prensa.

Esta obra tiene para mí  recuerdos especiales, me remonta a una infancia ya lejana  cuando aparezco fugazmente en las páginas del libro de Gabito. Nuria me pone, de manera decorosa y reflexiva frente a la realidad que aun llena la historia de nuestro doloroso país: la violencia.  Los hechos en sí, en un Enero del 51, como los recuerdo, no trascienden más  allá de la imagen de un hombre tendido y ensangrentado y un médico que dice, retirando el fonendoscopio del cadáver: “ya está muerto”.  Y también la experiencia de la imagen del dolor ajeno.  Eso resume esa pequeña realidad de un pueblo del caribe, que trasciende a nosotros a través de dos formas exquisitas del arte: la literatura y la pintura. Después de la publicación de la novela hubo protagonismos de algunos actores y disentimientos sobre las pequeñas particularidades que construyeron  esa escena dramática.

Mi mamá Luisa Santiaga, con pudor de madre, le recordó a Gabo que la novela iba levantar las costras amargas de aquel día y sus circunstancias  y que el dolor de los protagonistas estaba primero. Pero pudo más el oficio periodístico de Gabo. Si hay algo explícito en la obra de mi hermano es la clarividencia, que se asoma también en la obra de Nuria en el cuadro de la espera de los hombres que departen. En ellos hay decisión y afuera, bajo esa luz de azul y plata, está la muerte. Es la violencia latente: los hermanos al amanecer, sentados, oteando la muerte, es revelador,  la tensión de los cuerpos, la atmosfera, la expectación y de alguna forma la impiedad son evidentes. La tragedia ya está cerca, resume el espíritu de esa historia: la amalgama de vicisitudes y desaciertos que generan en el hombre los vericuetos del amor -correspondido o no-, el honor y la traición.  Es tan revelador, para mí,  como el Guernica y el cuadro La violencia, de nuestro querido colombo- español Alejandro Obregón. Esta es una forma decente y esplendorosa de representar y reflexionar nuestras más deleznables conductas. La obra de Nuria, acaballada sobre otra obra magnífica, nos remite hasta ese instante fatal, y nos presenta la violencia y el dolor que ella produce como un tema de reflexión.

Es la actitud del arte ante la vida.

Desde aquí envío un abrazo a Nuria y a su papá César en mi nombre y de todos sus amigos. Y a Natalia Amor, por supuesto.

Gracias a Agora XXI, en nombre de Gabriel, en el mío y les deseo muchos éxitos y felicidad”

Jaime García Márquez

La Voz de Asturias 2003

CULTURA/ESPECTÁCULOS

LA VOZ DE ASTURIAS

NURIA FORMENTI EXPONE EN MADRID

 

28/02/2003 06:10

 

Madrid La gijonesa Nuria Formentí expone en el madrileño Palacio de Saldaña. En sus paredes de principios del siglo pasado cuelga treinta cuadros, o “treinta trocitos de alma”, con los que busca conquistar la capital española de la pintura.

La nueva España

Nuria Fernández Formentí, por Cuca Alonso

«El color y yo bailamos bien juntos, aunque elijo con cuidado a mi pareja: no vale cualquier color»

«Los años en Cartagena de Indias fueron de ensueño, rodeados de personas tan interesantes como García Márquez»

«El color y yo bailamos bien juntos, aunque elijo con cuidado a mi pareja: no vale cualquier color»

«Soy soñadora, romántica, un poco nostálgica… Pero mis dos hijos me obligan a volver a la realidad. Me considero sociable, aunque cada vez me gusta más el silencio y elegir la soledad. Uno de mis placeres, aunque suene un tanto extravagante, es darme un buen baño acompañada de un libro. Estoy divorciada, circunstancia que no me ha dejado telarañas en el corazón; me siento feliz».

NURIA FERNÁNDEZ FORMENTÍ
POR CUCA ALONSO 
Pintora

La trayectoria artística de Nuria Formentí, como firma sus cuadros, es espectacular, lo que induciría a pensar, dada su juventud, en una exhaustiva formación académica. A la vista de uno de sus últimos catálogos, el correspondiente a la exposición celebrada en los salones de la Organización Mundial de Comercio, de Ginebra, cuya muestra se clausuró el pasado 13 de marzo, se descubre una pintura muy personal, muy segura, correspondiente a un artista de largo recorrido, que sabe muy bien lo que quiere y adónde va. En sus manos, la audacia de sus colores se convierte en una sinfonía que trasciende sus propios matices. Excelente dibujante, soluciona sus proyectos con la limpieza y brevedad de un trazo maestro, sin restarles un ápice de expresividad. Las telas que visten sus figuras recuerdan los lienzos magistrales del chileno Claudio Bravo, y sus flores conservan un lejano parentesco con el cromatismo tahitiano de Paul Gauguin. En la actualidad, Nuria Formentí expone algunas de sus obras en la galería Van Dyck, dentro de la colección «Jóvenes valores». Aparte de sus méritos artísticos, Nuria Formentí es muy guapa y tiene unos ojos y un pelo preciosos. Nacida en Gijón (1971), menor de tres hermanos, su Bachillerato fue itinerante: colegio Valmayor de Gijón, e institutos de Miami, Madrid, Oviedo e Inglaterra. En Suiza se graduó en Protocolo Europeo.

-¿Para qué sirve este título?

-Se emplea en la organización de eventos, en la dirección de hoteles, en todo aquello que suponga una reunión oficial de personalidades. Trabajé alrededor de tres años en ello.

-¿Ya pintaba en aquel tiempo?

-No; aunque siempre dibujé, desde niña. Dibujar y escribir eran mis mayores aficiones. Un día, en 1999, compré una tela, una paleta y varios tubos de óleo. «Voy a probar», me dije. Pinté el primer cuadro y gustó mucho a las personas de mi entorno, pero lo más importante es que me sirvió para descubrir un mundo mágico que me satisfacía plenamente.

-A partir de ese momento, ¿no vio la necesidad de acogerse a una formación?

-No. Es obvio que tener conocimientos es algo bueno, pero entendí que estos iban a ponerme límites, que recortarían el fluir espontáneo de mi arte.

-¿Significa que ya había encontrado un sitio en su creación?

-Tuve varias cosas muy claras, entre ellas la necesidad de mantener una armonía estética, aunque sé que he de morir en la eterna búsqueda; al día de hoy nada me satisface plenamente.

-Lo que no impide que haya unidad en sus ideas, al menos en lo que hemos podido ver de su obra más reciente.

-Los cuadros expuestos en Van Dyck pertenecen a la serie del Caribe colombiano. Durante diez años, de los 9 a los 19, viví con mis padres en Cartagena de Indias unos cuatro meses al año, lo suficiente para empaparme de los encantos de la zona, tanto en el sentido humano y social, como respecto a su música, sus ambientes, sus paisajes… Me hice amiga de las palenqueras, las mujeres que venden fruta en la playa; una de ellas, Zenaida, tuvo una hija a la que llamó Nuria, nombre que en Venezuela no se utiliza.

-Este periplo familiar, ¿obedecía a cuestiones profesionales?

-Sí, mi padre, César Fernández, es ingeniero pero le surgió la oportunidad de dirigir el hotel más importante de Cartagena de Indias; era un proyecto bonito y quiso vivir esa experiencia. Al regresar a España montó Isotrón, empresa especializada en instalaciones eléctricas. Mientras tanto, en la época americana, mi madre estuvo dedicada al mundo de la moda con un éxito total; llegó a tener varias boutiques. Fueron unos años de ensueño, en Cartagena de Indias había gran actividad cultural, vivíamos rodeados de personas muy interesantes, entre ellas Gabriel García Márquez. Yo me fui enamorando del país y aún hoy me dura el flechazo.

-A propósito del flechazo, a usted le surgió el amor…

-Sí, fue en Canarias, cuando trabajaba en la dirección de un hotel. Me enamoré del todo, tanto que a los tres meses de conocernos nos casamos. Poco antes del año nació Alejandro y, cuatro años más tarde, Rodrigo. Transcurridos nueve años, nos separamos y en 2003 regresé a Gijón con mis hijos. Hoy mantengo una amistad muy familiar con Antonio.

-¿En qué momento se hallaba su pintura, entonces?

-Acababa de celebrar una exposición en Madrid, en el palacio de Saldaña.

-Sin duda, su trayectoria artística es sorprendente. Un día se puso a pintar, y se encontró todas las puertas abiertas. Hay gente que necesita muchos años para llegar ahí…

-La primera exposición de mi vida la hice aquí, en la Fundación Alvargonzález. Llevé todo lo que tenía, y después de la clausura vendí varios cuadros; yo no sabía ni ponerles precio. En Canarias celebré la segunda, y una tras otra se fueron sucediendo. El año pasado expuse en el Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias, luego en La Cueva, de Barranquilla, e inmediatamente me puse a preparar otra para la Organización Mundial de Comercio, en Ginebra.

-¿Tiene algún proyecto inmediato?

-Sí, el próximo noviembre estaré en la sede de las Naciones Unidas de Ginebra, en una sala colindante con la gran cúpula de Miquel Barceló.

-Insisto, eso se llama llegar y besar el santo…

-No, aún no es un beso, sino un leve acercamiento al santo. Me queda mucho camino por recorrer.

-¿En qué considera que se apoya más su éxito, en el talento o en la suerte?

-Yo no puedo evaluar mi talento, pero mi suerte, sí. He tenido mucha en la vida, me siento una afortunada y doy gracias a Dios por ello. Sé valorar todo lo bueno que me está sucediendo con la pintura; es algo que me llena de respeto hacia mi entorno, empezando por el galerista que confía, el espectador que admira, y el coleccionista que compra y permite que pueda seguir pintando.

-¿Ha logrado vivir exclusivamente de la pintura?

-Sí, pero con ciertas limitaciones. Sin volverme loca gastando.

-¿Cuánto cuesta un cuadro de Nuria Formentí?

-Los precios varían desde 900 euros a 6.000.

-¿Es usted disciplinada a la hora de pintar?

-Más que disciplinada, soy trabajadora. No tengo horarios concretos, pero al final siempre cumplo con mis compromisos.

-Creo que hay un fondo de denuncia social en algunas de sus composiciones…

-Sí, aunque no todo el mundo la ve; es muy sutil. La serie «Crónica de una obra anunciada» es un homenaje a la obra de Gabriel García Márquez. Mi padre tuvo un pequeño papel en la película «Crónica de una muerte anunciada»; encarnaba al personaje que avisa a Santiago Nasar de que los hermanos Vicario le están buscando para matarlo. Yo conozco la historia real en que se basa la novela. Era una chica que estaba enamorada de Santiago Nasar y comunicó a su familia que había mantenido relaciones sexuales con él para que los obligaran a casarse. Le salió mal porque en vez de casarlos lo mataron.

-¿Afecta especialmente a las mujeres su queja?

-No, aunque la crítica social está en toda mi trayectoria, conservo una sensibilidad especial hacia los niños. Y sobre todo me duele la falta de oportunidades de aquellos que potencialmente serían geniales.

-Hay muchos artistas que tienen miedo al color, algo que a usted no le ocurre…

-No, navego en él con absoluta soltura. Bailamos bien juntos, aunque elijo con mucho cuidado a mi pareja; no me vale cualquier color.

-¿En qué fase creativa se encuentra actualmente?

-Ya mostré y compartí el Caribe, de manera que ahora tengo un proyecto diferente en el que deseo hacer realidad un sueño. Lo expondré en el Museo de Arte Moderno de Santa Marta, en Colombia, y luego la colección recorrerá diversas capitales del país.

-No hay duda de que ha triunfado usted en Sudamérica…

-Al menos me están dando muchas oportunidades. Y me obliga a viajar, algo que me encanta. El año pasado fui tres veces a Colombia.

-¿Qué le gustaría pintar al cabo de los años?

-Un autorretrato en que la mirada aún reflejara ilusión.

-Estupendo, hablemos del amor…

-Siempre estuve enamorada del amor, y en este momento siento amor.

-¿Se siente partícipe de esas confluencias esotéricas que señalan a Gijón como tierra de pintores?

-No, yo vivo en un micromundo. Al regresar a Asturias me costó mucho salvar mis colores debido a la diferencia de luces. Venía de Canarias y del Caribe y me encontré con un Gijón mucho más gris.

-¿Por qué dejaría la pintura?

-Por nada. Necesito pintar, soy feliz haciéndolo. Les hablo a las telas, las beso….

Pinturas de Nuria Formentí en salas de Cajastur

Con el título de “Re-conociéndome”, la artista Nuria Formentí presenta en Mieres, en el Centro Cultural Jerónimo Ibrán, de Cajastur, un conjunto de pinturas donde cada pincelada, nos dice, representa “la unidad de todos los instantes”; lo que supone una retrospectiva de circunstancias y sentimientos, porque interpreta, con notas de color, toda una escala de valores que han ido marcando, en clave poética, con textura lírica, su andadura vital.

Y es que esta asturiana, nacida en Gijón, ha ido creciendo en diversos lugares, Miami, Panamá, Gran Bretaña, Suiza, Madrid… pero fue en Cartagena de Indias donde sintió los ritmos del mundo de la mano de personalidades como Alejandro Obregón, que le señaló el camino de la pintura, a la vera de otros artistas como Morales y Grau, así como el escritor García Márquez. A su regreso a España, etapa en Madrid, residencia en Canarias cuando pintó los ecos que le llegaban de África, y establecimiento ahora en su Asturias natal, donde continúa su poemario sin titubeos. Porque desde su principio autodidacta, con la memoria puesta en artistas como Obregón, Grau o Úrculo, la artista se empeña en resolver las situaciones de difícil complejidad pictórica, consiguiendo un resultado óptimo.

Es una exposición que abre itinerancia en Mieres hasta el 22 de enero de 2011 y que posteriormente se presentará, del 28 de enero al 28 de febrero, en la Sala Alfonso XII de Cajastur en Avilés; de donde pasará al espacio Muralla Romana de Gijón, del 3 de marzo al 2 de abril, para finalizar –del 6 al 29 de abril- en la sala de FAPE de Oviedo.

Nuria Formentí, de vuelta a la ONU

La pintora gijonesa participa con un mural en una exposición artística colectiva en el Palacio de Naciones Unidas de Ginebra.

La gijonesa Nuria Formentí pinta desde el Cantábrico pinceladas caribeñas. Y con ellas ha logrado hacerse un hueco en la ONU. Es la segunda vez en menos de un año que esta artista consigue despertar el interés de los comisarios que programan para alguna de las instituciones vinculadas a las Naciones Unidas, en Ginebra. Si a principio de año su trabajo la llevó a los salones de la Organización Mundial de Comercio, ahora verá sus cuadros colgados muy cerca -más bien debajo- de la famosa cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas, obra de Miquel Barceló. Formentí participa en una exposición colectiva, con carácter internacional, de homenaje al destacado muralista catalán José María Sert. Un homenaje que se repite cada año, desde hace veinticinco ediciones.

La inauguración tendrá lugar mañana, a las 18.00 horas, y Formentí está llena de ilusión. «Estoy muy contenta, ciertamente. La primera vez que vi esta sala donde expondré desde mañana ya me gustó. Pensé “mi siguiente sitio va a ser éste”, pero lo decía como si fuera un sueño. Por eso cuando me lo propusieron no daba crédito. Es un espacio abierto, con una gran cristalera mirando hacia el lago, y estás en el Palacio de Naciones de la ONU. Un lugar con tantas visitas no deja de ser una gran oportunidad; puede tener una repercusión enorme», sostiene una artista que lleva once años dedicada a la pintura y que debido a que acumula muchos años vividos en diversos puntos del planeta (Miami, Panamá, Inglaterra, Suiza, Madrid…), siente que su ambiente es, precisamente, el de las «naciones unidas».

Su aportación a la exposición de homenaje a Sert es un mural hecho ex profeso, que Nuria Formentí prefirió despiezar en seis obras de gran formato (90×90 cada una) y que ha titulado «Mundo Caribe». En ellas poco o nada se percibe como asturiano o cantábrico. «Es absolutamente tropical; por colorido, por temática… tan cálido como mi recuerdo de Cartagena de Indias, la ciudad que más me ha marcado», sostiene. Pese a que desde su estudio en Gijón ve la bahía de San Lorenzo, reconoce que su tendencia a la melancolía y a la nostalgia la combate recurriendo a sus recuerdos y transformándolos en pinceladas de tonos cálidos. «Asturias me gusta mucho, pero su clima y su luz no me ayudan demasiado, así que mis estímulos artísticos los busco en otra parte», cuenta Formentí, que ayer mismo puso rumbo a Ginebra, donde su obra estará expuesta hasta el 7 de enero. Los compatriotas que no quieran ir tan lejos para ver su trabajo podrán tener la oportunidad de conocer sus obras a partir del 23 de diciembre, en una exposición itinerante por Asturias que prepara Cajastur. Y en Gijón, también pueden preguntar por ella en Van Dyck, la galería que la apadrina.